Entre 2005 y 2012, un fabricante chino de transformadores sufrió un colapso catastrófico. En un intento por evitar incidentes de sobrecalentamiento en el sitio, retiró proactivamente más de 2,000 transformadores ya en servicio e inventario en todo el mundo, incurriendo en pérdidas directas de casi 50 millones de RMB. A pesar de la compensación total y las acciones correctivas, dos causas raíz sistémicas no pudieron ser solucionadas a corto plazo:
Sobrepasado por el impacto financiero y de reputación de la masiva retirada, la empresa declaró bancarrota después de 2012.
Tras la bancarrota, Rockwill adquirió al equipo principal de ingenieros de diseño, proceso y calidad del fabricante fallido. Estos ingenieros trajeron consigo una base de datos completa de fallos, datos de primera mano de miles de casos de sobrecalentamiento y lecciones arduamente ganadas en especificaciones de aislamiento, convirtiéndose en el activo intelectual crítico que impulsó la transformación de Rockwill. La administración de Rockwill resolvió utilizar esta oportunidad para reconstruir completamente el sistema de diseño y fabricación para productos de la clase 30–34.5 kV.
Liderados por los ingenieros entrantes, Rockwill elevó permanentemente sus estándares internos bien por encima de los requisitos mínimos del IEC: